miércoles, 28 de marzo de 2012

Capitulo 2.

Ahora se sentía ridícula y a este paso no iba a haber un término medio. Se había arreglado con mucha alegría pero llevaba diez minutos mirándose al espejo y sintiéndose mal. Mentalizándose de que, teóricamente, iba a ser la última vez y eso no sabía como de bueno sería. Dudaba entre dos sentimientos totalmente contradictorios, pues, o lo echaría de menos o se sentiría aliviada.
Sonó su teléfono. Un único toque. Era la hora. Siguió mirándose un par de minutos más, sonrió y se marchó.
Al caminar olvidó todo y solo estaba concentrada pensando en cómo llegar lo antes posible, se moría de ganas. Llegó a la parada del bus y solo tuvo que esperar un par de minutos para poder subir a él. Se sentó en uno de los asientos del final y veía como un chico sentado más adelante la miraba fijamente y eso le estaba poniendo muy incómoda, y mucho más cuando recordó la cantidad de ropa que llevaba encima. Estaba pensando bajarse una parada antes pero hacía algo de viento y prefería que solamente el bus supiese que estaba desnuda a que se enterase la calle. Probablemente hubiese menos gente.
Llegó al portal después de siete minutos y sin ningún percance. Aprovechó que un vecino salía y entró sin llamar y así le daba más emoción al momento. Entró en el ascensor, le dio al número quinto, y cincuenta y seis segundos después ya estaba delante de la puerta. Respiró hondo, llamó al timbre y casi sin haberle dado tiempo a pestañear ya le había abierto la puerta. Él abrió con una gran sonrisa y antes de que ninguno de ellos saludase, ella ya se había quitado la chaqueta y él ya había empezado a notar la erección. Todo iba sobre ruedas.

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