miércoles, 9 de mayo de 2012

Capitulo 10.

Se despertó algo tarde aquel día y aun así permaneció varios minutos en la cama. Finalmente se levantó y buscó su móvil, cogió un papel con el número de Helena y lo marcó. Un tono... dos tonos... quería colgar, pero ya era tarde, ya le había dado a la tecla verde y estaba llamando, vería su número y ya sabría que le había llamado. Tres tonos... cuatro tonos... ya casi tenía el consuelo de que no lo cogería. Quinto tono... podría ser que estuviese en la ducha, o con el móvil en silencio o...
-¿Sí?
-Emm... te parecerá raro pero, ¿podríamos vernos? No hace falta que vengas a casa, podemos ir a tomar un café o algo.
-Bueno, no sé, me resulta un poco incómodo.
-Vale, no importa. Adiós.
-Espera. ¿Te parece bien dentro de dos horas?

No se esperaba esa respuesta, la verdad que no había insistido por eso. Sabía que era una situación extraña e incomoda pero ya había pasado un mes desde que tuvo aquella pequeña ruptura con su novio y aun así no había mejorado nada, parecía que fingían. Ambos se querían pero algo fallaba y no sabía el qué.

Llevaba un rato esperando en la cafetería. Ese día hacía calor y se había sentado en la terraza. Por lo menos en frente tenía un parque y se entretenía viendo como los niños jugaban. Empezaba a dudar de que Sonia fuese. La verdad que no sabía por qué la había llamado. Hacia un mes que no hablaba con ella ni con Pablo y si quisiera salir y tomar un café con alguien seguramente lo hiciese con cualquier otra persona antes que Helena. La verdad que estaba intrigada.

-Siento el retraso.
-No pasa nada. La verdad que me entretenía con ese niño rubito de ahí. Ya se ha caído unas 5 veces, como poco.
-Bueno, la verdad que no quiero quitarte mucho tiempo. Agradezco que vinieses porque seguramente no esperases mi llamada pero es que estoy preocupada. Pablo no ha cambiado. Pensé que estábamos así porque estábais liado pero no sé qué le pasa y tú eres quien mejor le conoce. Lleva tiempo que parezco más su madre que su novia. Llevamos mucho tiempo sin hacer... bueno, ya sabes. Y como mucho un besito antes de irse a dormir. No se, igual podías hablar con él o intentar animarle o algo. Sé que es un favor algo extraño viniendo de mí pero le quiero y quiero que vuelva a ser el de antes.
-No sé que decirte, la verdad. Es cierto que Pablo y yo teníamos mucha relación pero no creo que deba meterme otra vez en medio. Son cosas de pareja y tenéis que solucionarlo vosotros.
-Pero me dice que no sabe que le pasa. Dice que no es nada. No sé que hacer.
-¿Está ahora en casa?
-Sí, ¿quieres ir?

No respondió. Se levantó, pagó los dos cafés y cogió su bolso. En el camino hablaron de temas normales, casi podría decirse que eran temas de ascensor pero se respiraba odio ni rencor, algo que agradecía Helena. No tardaron mucho en llegar. Sonia abrió la puerta de casa y dejó que Helena pasase primero. Pablo puso los ojos como platos, lo que menos se esperaba era repetir esa escena otra vez: los tres juntos.
Helena se acercó a Pablo, le cogió de la mano, se lo llevó a la habitación y cerró la puerta. Casi una hora más tarde salieron de ahí. Ambos sonreían y sin darle tiempo a hacer preguntar a Sonia exclamaron:
-¡Tenemos un plan!

Helena fue hasta donde estaba Sonia. Le sonrió esperando que Sonia le sonriese también y cuando lo hubo hecho le dio un beso. No un beso de amiga, sino uno de amante. Entre beso y beso la fue llevando a la habitación y ahora eran ellas las que se encerraban.

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