martes, 19 de junio de 2012
Capitulo 11
Vio como se le abrían cada vez más los ojos con cada sobresalto. Como se le erizaba el pelo con cada caricia. Habían conseguido subir de forma alarmante el calor de la habitación y sus sudores las delataban. Entre mordiscos y revolcones se acercó a la mesita, buscó un vibrador y un pañuelo con el que atarle las manos a la cabecera de la cama. La abrió de piernas y se agachó hasta besar su intimidad. Lentamente fue añadiendo un poco de lengua e iba subiendo la velocidad a medida que se sumergía, una y otra vez. Notaba como le temblaban las piernas, como movía la cadera, como con cada gemido pedía más. De repente su compañera se subió encima de ella mientras le arrebataba el vibrador y empezaba a jugar. Mientras que con un claro ritmo hacia que se sobresaltase a su son la mordisqueaba, empezando por el cuello, siendo sexualmente cariñosa, deteniéndose en sus pecho con pequeños mordiscos que le acercaban cada vez más a la gloria. Su piel era suave. Le gustaba acariciarla, lenta y pausadamente. Estaba descubriendo un tipo de placer desconocido para ella, descubría partes de su cuerpo que no conocía. Era extraño. Estaba disfrutando pero era la primera vez que se liaba con una mujer y donde buscaba cosas y las solía encontrar ahora ya no había nada. Pero no quería pensar, no quería darle importancia a las cosas, solo quería seguir Le estaba encantando ese momento, recordando lo que hacía un segundo estaba pasando y lo qué podría ocurrir. Estaba descubriendo un tipo de placer desconocido para ella. Cerró los ojos y dejó que su cuerpo se guiase hacia un éxtasis final.
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