Carlos tenía 22 años. Era mayor que su hermana pero siempre
habían parecido gemelos. Podía llevarse bien con su padre, pero su hermana
sabía más de su vida que casi él mismo. Ya había acabado el instituto hacia un
par de años. No era muy buen estudiante pero él siempre había querido ser
músico. Era increíble verle tocar el piano. Las teclas parecían moverse solas,
sus dedos se deslizaban, y las notas eran pura magia. Ese año había decidido
tomárselo en serio e irse a Holanda a mejorar su formación. Le habían hablado
de un programa fantástico y si conseguía la beca, sus padres no tendrían que
pagarle casi nada. Esa era la noticia que le iba a dar a su padre ese mismo día
pero a unos cuantos metros de altitud.
Él día que murió su padre se había ido de viaje con sus
amigos a una casa rural. Sabia que no iba a tener cobertura así que decidió no
llevar el móvil, total, iba su hermana con él y sabia que ella aunque nunca lo
usase siempre lo llevaba. Sin embargo, si lo hubiese llevado, igual se habría
enterado antes, no habría dejado a su madre sola. Pero ya era tarde para
arrepentimiento, aunque seria algo que siempre pesaría en él.
Oye que historia más triste - . -
ResponderEliminarQuitando el tinte trágico me gusta