lunes, 23 de abril de 2012

Capitulo 8.

Ya había pasado una semana y no conseguía contactar con su novia, aunque le quedaba todavía algo de esperanza ya que no se había llevado toda su ropa. La llamaba como cinco veces al día y no se lo cogía, aunque si lo miraba de forma positiva tampoco le colgaba, solo dejaba sonar. Alguien que si quería hablar era su antigua compañera. Le había mandado mensajes y llamadas pero él no le contestaba. Prefería tener todo solucionado por una parte antes que irse a la otra, y sinceramente, le importaba más su novia.
Esa semana había sido horrible, monótona. No salía de casa nada más que para ir a trabajar y de vez en cuando para comprar algo de comida. Encendía la televisión pero sin ver nada, solo era capaz de repetirse la última frase de su novia: "Yo antes de joder mi relación me pienso dos veces lo que hago." Él lo había pensado mil veces, y más que nada porque era rechazado una y otra vez hasta que su compañera aceptaba después de haberse hecho de rogar. No quería a otra persona, solo quería pasar un buen rato. Aunque también era verdad que había estado frío con su novia, ya no estaban igual, pero era algo mutuo, se ignoraban, casi no hablaban y ninguno hacia nada para solucionarlo. Era tarde y había perdido a la persona que más quería.




Se levantó de la cama y miró el móvil. No tenía ninguna notificación. Estaba harta de esperar, quería hablar con él y saber que había pasado. Vale que no tenían nada especial pero siempre se había mostrado como amigos y se habían contado cosas que nunca habían dicho a otros. Sin embargo, ahora se había cortado la relación de raíz y sin explicación. Era difícil escuchar los tonos de la llamada sin llegar nunca la contestación. Llevaba una semana llamándolo y se estaba volviendo loca. Después de desayunar y ducharse se sentó para reflexionar. ¿Qué estaba haciendo? ¿Iba a parar su vida por eso? No, estaba claro que no pero quería una explicación, fuese lo que fuese lo aceptaría y se iría por su camino para no volver más. Se levantó, se vistió con la primera ropa que vio y se dirigió hacia la casa de su compañero.


Media hora después llamó al timbre. Como no era esperada casi tiene que discutirle para que le abriese pero al final lo consiguió. Llegó a su casa, entró sin dejarle hablar, se quedo parada en medio del salón y espero a que él le contase todo ya que sabía que no iba a necesitar preguntar nada.


-Mi novia se enteró y me ha dejado. Bueno, no sé si me ha dejado pero si que se ha ido. No te he respondido porque no sé qué decirte. Es decir, podía decirte esto pero no hay nada más. No puedo decirte que se ha acabado del todo porque si lo he dejado con mi novia ya no habría porque parar, pero prefiero saber primer como está lo suyo y luego ya ir contigo.
-Pues si, todo esto podías habérmelo dicho por teléfono y no esperar a que viniese aquí. Supuse que tu novia se había enterado y me da igual que se acabe lo nuestro pero quería una explicación, supongo que la merezco, ¿no?


Él se acercó para abrazarla pero notó como alguien estaba metiendo la llave en la cerradura. Se dio la vuelta y esperó ver a cualquier otra persona menos a su novia.

miércoles, 18 de abril de 2012

Capitulo 7.

Se giró y vio que estaba sola en la cama. No le parecía del todo mal aunque podía haberse despedido. Se levantó y se acerco a un reflejo extraño que acababa de ver. Era un nota: "Llamó mi novia pero todo bien. Un beso." En una de las esquinas había dibujado una cara sonriente, siempre le dibujaba una. Quería llamarle y agradecerle lo que había pasado pero si le había llamado su novia podía que hubiesen discutido o algo, aunque no se quería poner pesimista. Fue a la ducha y después se tiró en el sofá un largo rato. Se encontraba bien consigo misma. Había conseguido quitarse un peso de encima y, para que engañarse, había sido una grandiosa despedida. Sí, todavía se repetía que esa había sido la última vez. Entre pensamiento y pensamiento le llegó un mensaje al móvil: "Se acabó".
¿Cómo que se acabó? ¿Qué quería decir con eso? Se estaba haciendo todo tipo de preguntas. Sabía que era la última vez pero una despedida en condiciones, un adiós en persona o un mensaje algo más emotivo. Era él quien siempre la buscaba. No entendía nada.


- ¿Qué quieres que te diga?
- Estaría genial que fuese la verdad.
- Es que... no se como explicártelo. Pero te quiero, ¿vale?
- Me dices eso después de haber dormido con otra. ¿Cómo quieres que te crea?
- No había sentimiento, era solo sexo. No quería hacerte daño pero algo que... que quería hacer.
- Estupendo. Te lias con una tía y ni con un sentimiento de por medio. Ahora mismo me estoy sintiendo como una mierda, así que espero que por lo menos follase bien.
- Pero no lo mires así. Piensa que te sigo queriendo y que solo fue un polvo sin importancia.
- Yo antes de joder mi relación me pienso dos veces lo que hago.

Se levantó de la silla y se fue. Era la primera vez que veía a su novia así. No estaba triste, no estaba enfadada, era peor: estaba decepcionada. Era algo que no se hubiese esperado de él, sin embargo, había pasado y no había vuelta atrás. No sabía como pedirle perdón y tampoco quería contarle toda la verdad, suficiente le parecía que le hubiese pillado mintiéndole como para decirle que llevaba más de un mes así.
Oyó como estaba vaciando el armario. No podía detenerla, tenía su derecho y seguramente él hiciese lo mismo. ¿Por qué lo hizo si sabía que estaba mal? Quería sentir la emoción y ver como podía estar con otra chica. Se le había ido de las manos y veía como se desmoronaba aquello. Quería a su novia y había acordado que sería la última vez con su amante, ahora se había quedado sin ninguna y le dolía una más que otra.

miércoles, 11 de abril de 2012

Capitulo 6.

-¿Dónde estás?
-En casa de mi hermano. Siento no haberte avisado.
-Estaba preocupada...
-Es que... fue de improvisto. Se encontraba algo mal y vine a cuidarlo.
-Vale. No importa. ¿Vendrás a comer?
-No lo sé. Si eso ya te llamo luego, ¿vale? Un beso.
-Adiós.

Había sido una conversación fría. Pero seguramente se debiese a que él ya había empezado a sentirse mal y es que hablar con su novia estando en la cama de su amante era una imagen poco agradable. Tenía la esperanza de que su compañera no se hubiese despertado porque tenía una cierta facilidad para hacerle sentir culpable y era lo que menos quería en ese momento. Sintió como se dio la vuelta en la cama, pero seguía dormida.
Su novia no sabía nada pero llevaban dos semanas difíciles. Cuando ella llegaba de trabajar él estaba distraído y distante, casi ni hablaban y estaba empezando a ser una situación incómoda.
Se levantó de la cama y fue a buscar un papel: le dejó una nota en la puerta. Se vistió y se marchó. Quería dar una vuelta y despejarse un poco antes de volver a casa con su novia. Se había expuesto mucho ese día, no se había acordado de avisarle de que no dormiría esa noche en casa. Estaba empezando a pasarse y su novia podía empezar a sospechar.

-Hola.
-¿Cómo esta tu hermano?
-Bueno. Seguramente tenga que volver un día de estos pero solo es una gripe.
-Ya...

Su novia se alejo y le dio el teléfono.
-Llamó tu hermano hará una media hora.
-¿Te dijo qué quería?
-No, pero le pregunte cómo se encontraba... La próxima vez que le uses como excusa avísale por si vuelve a ocurrir esta casualidad.
-Perdón.

Vio como su novia bajaba la cabeza, parecía que iba a llorar. Ahora mismo estaba confuso. No sabía si contarle la verdad, seguramente fuese lo mejor pero tampoco podía contarle toda la verdad, no se lo merecía. En realidad ella no tenía la culpa, nadie la tenia. Son cosas que pasan, ¿no?


jueves, 5 de abril de 2012

Capitulo 5.

Seguramente se hubiese dado un golpe en la cabeza sin darse cuenta pero había caído en la cuenta de que era él quien arriesgaba todo, quién lo perdería todo si algo salía mal. Ella sólo se lo estaba pasando bien y quería seguir así. Nunca habían quedado en su casa, era una prueba que le había puesto ella. Si tanto quería estar con ella tenía que arriesgar al máximo. Vale que era algo injusto por su parte, porque ella llegaba y besaba el santo sin más mientras que él encima de puta ponía la cama. Pero estaba harta de ser siempre quién arriesgaba todo para estar con un chico y que encima éste le saliese rana, y que mejor momento para probar el método que con un chico que no le importaba nada.
Media hora después él ya estaba llamando a la puerta. Para su sorpresa todos estaban con ropa al abrir la puerta aunque les duró escasos segundos. Querían retomar lo que horas antes no pudieron seguir. En cuanto ella sonrió él ya se empalmó y a partir de ahí fue todo sobre ruedas. No esperaron a llegar a la habitación, en el mismo salón dejaron que sus intimidades aflorasen hasta extremos que soñaban con llegar algún día. Esa si sería la gran despedida, esa despedida que se habían prometido con secretas palabras. Ninguno de los dos podía dejar que el nivel se bajase y después de lo que había sucedido poco más podía pasar para que una situación les hiciese replantearse su relación.
Otra vez esos besos y caricias que supieron a tanto. Mordiscos intensos sin llegar a hacer daño pero que dejan  echar a volar la imaginación. Lo necesitaban, lo querían, no dejaban que el sentimiento de soledad se acercase ni un segundo. Ella le volvió a vendar los ojos y le ordenó a través de un susurro que le quitase la ropa, prenda por prenda, y según su orden. Eso le puso los bellos de punta, le gustaba dominar la situación, coger el toro por los cuernos e ir de frente. Cuando estuvo completamente desnuda le pidió que se pusiese de pie y fue ella quien le desnudó a el,pero luego se cambiaron los roles. Él se quitó la venda y se la puso a ella en las muñecas y la empujó contra el sofá. Él dibujaba su contorno con las manos, y aunque le gustaba eso de tener los ojos vendados, ya que hacia que todo se magnificase, que sus sentidos estuvieran alerta, también le gustaba que ella estuviese atada por las muñecas. Ahora dominaba él.
A veces quedaban, y si, el sexo era genial pero siempre les había faltado la chispa y por fin había llegado. Cuando acabasen no podrían describirlo, habían llegado a una conexión que pocos llegan, aun así, seria la última vez. Las mentes despejadas, solo hacían el siguiente movimiento por inercia, no planeaban nada.
Habían necesitado un amago para llegar hasta ahí... Sí que son complicadas las personas.
Cuando acabaron, ambos rieron y hablaron durante horas hasta quedarse dormidos.

Capitulo 4.

Estaba con el corazón en un puño, con el pulso acelerado hasta tal punto que se le había empezado a nublar la vista. Se apresuró hacia la puerta antes de cualquiera con llave pudiese abrirla y miró por la mirilla. Esto era increíble, es más, era horrible. Era el maldito cartero. Cogió la manta para taparse y le abrió.
Cuando volvió a la habitación se había encontrado a su compañera sentada en el suelo y casi llorando.
-Esto no esta bien.
-Ya te dije que me dejases decidir eso a mi.
-Ya, lo haría si no me afectase a mi también. Pensé que era tu novia...
-Y yo. Pero ella esta en el trabajo y no volverá hasta dentro de unas horas. ¿Por dónde lo habíamos dejado?
-Déjame. Ahora lo único que quiero es pegar a ese jodido cartero. ¿Qué quería?
-Que firmase una cosa pero no te preocupes.
-Tío, y si hubiese sido tu novia, ¿tampoco tendría que preocuparme?
-Pero no lo era. Era el puto cartero así que déjalo ya.
-Me voy.

Ella se levantó del suelo, se vistió, cogió sus cosas y sin decir nada se marchó. Él no la siguió, ni dijo tampoco nada. Ambos necesitaban pensar. Había sido un momento demasiado tenso como para haber seguido con el juego, y puede que eso fuese lo que más les fastidiase.
Ahora si que se sentía estúpida caminando por la calle desnuda. Antes tenia el morbo de llegar y plantarse en la puerta así, ahora lo único emocionante es que se ahorraba el tiempo de quitarse la ropa. Iba a ir directamente a la ducha, y si seguía con ese remordimiento de conciencia ni dejaría el bolso y los tacones a la entrada.
Cuando llegó a casa fue dejando restos por todo el pasillo: un zapato, el bolso, el otro zapato, la chaqueta, el tanga... Abrió el grifo de la ducha y se pasó debajo del agua alrededor de una hora. Necesitaba espacio, quería pensar con claridad y ver si merecía la pena arriesgar algo por él, aunque en realidad fuese él quien lo estaba arriesgando todo para unos miseros polvos. ¿Tan poco le gustaba su novia? No podía quererla mucho si era capaz de mentirle cada vez que entraba por la puerta. Sin embargo, él siempre había sido sincero y era lo primero que pedía en una simple amistad, y ahora era él quien mentía y se mentía a si mismo diciéndose que eso estaba bien.
Y lo más frustrante de todo era que para ser el último polvo había sido el peor de todos.
Encendió la televisión y dejó el canal que había ya. Le llegó un sms: "Mi cama se ha quedado vacía...". Ella ya no sabía si matar al cartero o a él. ¿La estaba vacilando? Podía haber sido un trágico final y él lo único en lo que pensaba era en sexo. "¡Que se folle a su novia, joder!"- exclamó de repente. Se sorprendió a sí misma y después de ese día se rió durante cinco minutos mientras le respondió: "Ven a mi casa YA"

lunes, 2 de abril de 2012

Capitulo 3.


Sin mediar palabra, solo con cómplices miradas se adentraron en la casa hasta llegar a la habitación. Parecía que llevaban una coreografía marcada por un tempo inexistente. Como si el mundo hubiese dejado de existir siendo cada gesto, cada beso, cada caricia únicos. Los dulces besos empezaron a convertirse en  algo salvaje; ya empezaban a jugar.
Él la cogió y la dejó delicadamente en la cama. Empezó a acariciarla y besarle por todo el cuerpo, con algún que otro mordisco. Repasaba su silueta con la lengua, dibujaba cada curva con sus dedos, todo para llegar a un lugar donde desarrollaría su mejor oratoria. Ella se estremecía, su respiración era ligeramente entrecortada y sus piernas empezaban a temblar. Su espalda se contraía, ella agarraba las sábanas con fuerza y cerró los ojos sintiendo cada vez con más sensibilidad, llegando al culmen casi sin preverlo y sintiéndose la mujer más afortunada del mundo. Y ahora era su turno, quería volverse una loba en la cama pero no quería ponérselo fácil , y además ella siempre venía preparada. Lo tumbó y se levantó dejándolo totalmente desconcertado. A los pocos minutos volvió con dos pañuelo: uno para las manos y otro para los ojos. Se los puso sin dejarle rechistar y empezó a jugar ella. Sabía que en esos momentos podía dar algo de miedo pero también sabía que sería uno de los mejores polvos que tendría. Se subió encima de él y empezó como él había comenzado. Besos, caricias,... sin embargo, eso se le daba mejor a ella. Hizo que se pusiera de rodillas en el suelo y la volviese a besar donde minutos antes. Hoy dominaría ella. Pero no quería que durase mucho más, y le cogió para que se sentase en la cama y ahora ella se pondría de rodillas. Empezó a acariciar suavemente la sensible extremidad mientras veía la sonrisa de su compañero, empezó a jugar con él sin dejar de mirar su cara. Durante unos minutos vio expresiones de las que nunca se había fijado y le estaba gustando. Pero ella no le dejó acabar, quería dejarle con ganas de más aunque a él no le fuese a gustar eso. Se puso encima y cuando iba a empezar su magnificó baile sonó el timbre. Ambos dejaron de sonreír y ella rápidamente se separó de él y le soltó las manos. Él se levantó y se dirigió con miedo hacia la puerta, no quería ir pero tenía curiosidad de ver quién era y más si era su novia porque sabía que se iba a quedar en casa. Estaba nervioso, tanto que ni recordó que si era su novia ella podría abrir con su llave, pero ya era tarde: estaba frente a la puerta.