miércoles, 11 de abril de 2012

Capitulo 6.

-¿Dónde estás?
-En casa de mi hermano. Siento no haberte avisado.
-Estaba preocupada...
-Es que... fue de improvisto. Se encontraba algo mal y vine a cuidarlo.
-Vale. No importa. ¿Vendrás a comer?
-No lo sé. Si eso ya te llamo luego, ¿vale? Un beso.
-Adiós.

Había sido una conversación fría. Pero seguramente se debiese a que él ya había empezado a sentirse mal y es que hablar con su novia estando en la cama de su amante era una imagen poco agradable. Tenía la esperanza de que su compañera no se hubiese despertado porque tenía una cierta facilidad para hacerle sentir culpable y era lo que menos quería en ese momento. Sintió como se dio la vuelta en la cama, pero seguía dormida.
Su novia no sabía nada pero llevaban dos semanas difíciles. Cuando ella llegaba de trabajar él estaba distraído y distante, casi ni hablaban y estaba empezando a ser una situación incómoda.
Se levantó de la cama y fue a buscar un papel: le dejó una nota en la puerta. Se vistió y se marchó. Quería dar una vuelta y despejarse un poco antes de volver a casa con su novia. Se había expuesto mucho ese día, no se había acordado de avisarle de que no dormiría esa noche en casa. Estaba empezando a pasarse y su novia podía empezar a sospechar.

-Hola.
-¿Cómo esta tu hermano?
-Bueno. Seguramente tenga que volver un día de estos pero solo es una gripe.
-Ya...

Su novia se alejo y le dio el teléfono.
-Llamó tu hermano hará una media hora.
-¿Te dijo qué quería?
-No, pero le pregunte cómo se encontraba... La próxima vez que le uses como excusa avísale por si vuelve a ocurrir esta casualidad.
-Perdón.

Vio como su novia bajaba la cabeza, parecía que iba a llorar. Ahora mismo estaba confuso. No sabía si contarle la verdad, seguramente fuese lo mejor pero tampoco podía contarle toda la verdad, no se lo merecía. En realidad ella no tenía la culpa, nadie la tenia. Son cosas que pasan, ¿no?


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