Ya había pasado una semana y no conseguía contactar con su novia, aunque le quedaba todavía algo de esperanza ya que no se había llevado toda su ropa. La llamaba como cinco veces al día y no se lo cogía, aunque si lo miraba de forma positiva tampoco le colgaba, solo dejaba sonar. Alguien que si quería hablar era su antigua compañera. Le había mandado mensajes y llamadas pero él no le contestaba. Prefería tener todo solucionado por una parte antes que irse a la otra, y sinceramente, le importaba más su novia.
Esa semana había sido horrible, monótona. No salía de casa nada más que para ir a trabajar y de vez en cuando para comprar algo de comida. Encendía la televisión pero sin ver nada, solo era capaz de repetirse la última frase de su novia: "Yo antes de joder mi relación me pienso dos veces lo que hago." Él lo había pensado mil veces, y más que nada porque era rechazado una y otra vez hasta que su compañera aceptaba después de haberse hecho de rogar. No quería a otra persona, solo quería pasar un buen rato. Aunque también era verdad que había estado frío con su novia, ya no estaban igual, pero era algo mutuo, se ignoraban, casi no hablaban y ninguno hacia nada para solucionarlo. Era tarde y había perdido a la persona que más quería.
Se levantó de la cama y miró el móvil. No tenía ninguna notificación. Estaba harta de esperar, quería hablar con él y saber que había pasado. Vale que no tenían nada especial pero siempre se había mostrado como amigos y se habían contado cosas que nunca habían dicho a otros. Sin embargo, ahora se había cortado la relación de raíz y sin explicación. Era difícil escuchar los tonos de la llamada sin llegar nunca la contestación. Llevaba una semana llamándolo y se estaba volviendo loca. Después de desayunar y ducharse se sentó para reflexionar. ¿Qué estaba haciendo? ¿Iba a parar su vida por eso? No, estaba claro que no pero quería una explicación, fuese lo que fuese lo aceptaría y se iría por su camino para no volver más. Se levantó, se vistió con la primera ropa que vio y se dirigió hacia la casa de su compañero.
Media hora después llamó al timbre. Como no era esperada casi tiene que discutirle para que le abriese pero al final lo consiguió. Llegó a su casa, entró sin dejarle hablar, se quedo parada en medio del salón y espero a que él le contase todo ya que sabía que no iba a necesitar preguntar nada.
-Mi novia se enteró y me ha dejado. Bueno, no sé si me ha dejado pero si que se ha ido. No te he respondido porque no sé qué decirte. Es decir, podía decirte esto pero no hay nada más. No puedo decirte que se ha acabado del todo porque si lo he dejado con mi novia ya no habría porque parar, pero prefiero saber primer como está lo suyo y luego ya ir contigo.
-Pues si, todo esto podías habérmelo dicho por teléfono y no esperar a que viniese aquí. Supuse que tu novia se había enterado y me da igual que se acabe lo nuestro pero quería una explicación, supongo que la merezco, ¿no?
Él se acercó para abrazarla pero notó como alguien estaba metiendo la llave en la cerradura. Se dio la vuelta y esperó ver a cualquier otra persona menos a su novia.
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