jueves, 24 de enero de 2013

Buenos días, princesa.

Entreabrió los ojos asustada. Se había despertado nerviosa y confusa. No sabía dónde estaba. Mientras ella intentaba recordar dónde se
hallaba algo se revolvió a sus espaldas. Comenzó a darse la vuelta lenta y temerosamente. De repente, un brazo cayó sobre ella lo que hizo que se sobresaltará y se tradujo en una patada para él. Vio como su compañero parecía despertarse así que fingió seguir dormida. Él, con gran cara de admiración, le besó en la mejilla, la abrazo y se dispuso a volver a dormir. Ella se encerró fuerte en sus brazos y jamás salió de allí.

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