Con un saludo firme entró en la habitación. Cruzó la sala y se sentó en la única silla enfrente de la ventana. Con sonrisa indiferente empezó a contar cómo había sido su día.
-"Porque yo, como sabréis, no nací aquí. Añoro mi tierra pero no por eso volvería. No, lo siento, amigo."
Nadie le miraba, nadie le escuchaba y el eco se hacía más grande. Buscaba una mirada familiar, cómplice. Nunca la encontró.
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