miércoles, 23 de enero de 2013

Quedate ahí.

Sube que hace calor. Atraviesas la puerta dudando, no estás segura de si quieres estar ahí. Te lo preguntas a cada momento. Suena el teléfono; es él. Hace rato que te está esperando. Te diriges hacia él y, cuanto más avanzas, tu respiración más te traiciona. Solo puedes mirarle, no te atreves a hablar, no te gustaría estropear el momento.
Todo lo que pensabas que podía estropearlo no lo hizo, más bien fue al revés y ahora intentas salvar el error. Lamentas cada noche no haberlo sabido para cambiarlo. Sientes que cada vez se cierra más, que nunca podrás estar ahí, junto a él. Baja que hace frió.

No hay comentarios:

Publicar un comentario