martes, 29 de enero de 2013

Él.

Era único. Su sonrisa cautivadora te hacía sentirte afortunada en el mundo; no puedes negarte a ella. Sus ojos ¡oh, benditos ojos inocentes! ¿Qué haría sin ellos? ¿Cómo podía expresar tanto con tan poco? Quieres unos ojos que te miren como él lo hace. Vivió ajeno al mundo mucho tiempo, recorriendo las calles solitarias que algún día fueron suyas. La soledad se lo recordaba susurrándole lo qué en su ausencia ocurrió. Tantos recuerdos le asaltaron que la nostalgia abrazó su corazón. Un corazón empañado que sabe perdonar, que brinda su ayuda. Dejarías que te llevase con los ojos vendados por el acantilado más alto si es de su mano. Te hace volar con cada suspiro, y casi nunca tocas el suelo, no es necesario. La realidad no es capaz de cruzarse si él está delante, ¡que fácil es evadirse!
-"Abrázame. Hazlo como si el tiempo se parase y para nosotros no existiese más".

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